…..…después de dormir desprovisto de mi cuerpo por una noche puedo decir que se duerme mucho mejor; aunque si lo hacéis es importante mencionar que al abrir los ojos por la mañana es muy recomendable tenerlo a mano para poder alcanzar la ducha sin caerse al suelo. Por supuesto al llegar a la oficina esta mañana he necesitado largarme una buena andanada de café con metralla para poder despejarme después de una plácida noche de nueve horas de sueño……
A media mañana seguía aún enclaustrado en el somnífero de la larga noche cuando empecé a abrir mis pensamientos al resplandor del día y a la en ocasiones cruel realidad del mundo, viendo las noticias de un nuevo tiroteo en el campus universitario de algún lugar de la Tierra Prometida. Las cosas que nos ocurren nunca ocurren por casualidad; con la caraja del sueño, la insensibilidad al sufrimiento originado por el asuntito eternamente discutido de la enmienda tal y cual y después de varios años en América, o mejor dicho, Texas: donde todo se puede hacer o más bien se pueden hacer tantas cosas que se nos permite poder creer y presumir de creer ser uno de los lugares del universo donde las libertades son infinitas; aterrice en la realidad de este mundo en el que vivo. Recorrí el pasillo hacia el aseo, empuje la puerta con el pulgar, el corazón, anular y el índice, la solté y al acercarme al urinario me encontré con dos tejanos hablando pausada y animadamente separados el uno del otro por un tercer urinario…….
Enseguida me dio la impresión de verlos mear como dos vaqueros machotes, metidos en sus gastados Wranglers cubiertos de polvo y barro de los caminos y las hierbas de los prados; el cinturón cargado con un pesado Revolver Colt que asoma ligeramente el cañón por debajo de la cazadora color caldera con el cuello de pana negra; las cabezas cubiertas con sombreros cutter oscuros de piel fina de castor, escondiendo bajo el ala la sombra de una larga y desconfiada mirada. He aterrizado en la gran aventura de desplazar mil cabezas de ganado Brangus, desde los pastos de Davis Mountains en el Oeste de Texas a Gallatin Valley en Montana durante la florida y siempre fría primavera tardía del Norte, que nunca alcanza a convertirse en el verano que conocemos al llegar Junio. Como en 1830 hiciera Nelson Story Jr. junto a Chris Holms y otros buscando oportunidades, recorren casi mil quinientas millas por territorio hostil donde el preciso salto del puma es letal, los coyotes en sus noches de caza de conejos animan la fiesta con aullidos y estridentes chillidos, las tormentas eléctricas son escalofriantes y el venenoso bocado de la serpiente de cascabel o el certero zarpazo del Grizzly resquebrajan al más duro; aquí no hay explicaciones que dar al desenfundar el Colt o sacar un cuchillo afilado a lo Jim Bowie, es una cuestión de sobrevivir a la natural muerte. Su viaje hacia el Norte tiene el propósito de tratar de vender por un modesto beneficio el ganado que han criado durante un par de años en el Sur. Comenzaron el largo viaje con la primavera justo después de la yerra; detrás, dos meses arreando a las tercas vacas por el desierto de Texas y Nuevo México, siguiendo la rivera del embarrado Pecos hasta los bosques de los montes de Sangre de Cristo, cruzando el Rio Arkansas hacia las tierras de los Arapaho fortificadas al Oeste por las altivas Montañas Rocosas que se levantan construyendo gloriosas parte del Great Divide que separa en dos el continente desde la Peninsula de Seward hasta la Patagonia.
El largo viaje se ha planeado alrededor de la meteorología, abandonando el calor sureño del Golfo Americano con suficiente antelación para que no sea sofocante y sin demasiada premura para alcanzar el Norte sin las trabas que suponen de las nieves en deshielo; en el exacto momento en el que las noches son aun frías, y los días soleados tratan de derretir las ultimas nieves que permanecen en los profundos y sombríos valles. En el momento en el que empujo la puerta del aseo, el ganado, una vez más, reclama un receso en el descenso hacia las plácidas praderas de Jackson, Colorado. Paran para aprovisionar, reparar vallas de las lindes y disfrutar del fresco pasto de las recién nacidas gélidas aguas del Platte, a la sombra de los abetos afilados propios de esos bosques. Los seis últimos días han sido especialmente duros, adentrándose en el corazón de los Rockies a través de la profunda garganta del Gran Thompson dejando territorio Ute al Oeste, hasta alcanzar lo más alto en Milner Pass y comenzar el descenso por las difíciles y sinuosas claras aguas del Colorado en su nacimiento valle a bajo de La Poudre Pass. Han perdido dos terneros ahogados en los rápidos del fresco rio y un tercero sacrificado por evitarle el sufrimiento de las heridas de un desafortunado encuentro con un oso negro. El descanso es sin duda merecido. Delante tienen más de veintidós días hasta poder alcanzar las praderas en las laderas de los Tetons en Wyoming y unos quince días más hasta recalar en el mercado ganadero de Bozeman. Ya casi están ahí.
Viajan acompañados por dos solidos Mustang; uno marrón oscuro, cargado de alforjas con el material de campamento, el otro marrón de lomo blanco manchado; a un lomo de la montura dos lazadas de cuerda rígida y al otro un Winchester enfundado. Ambos descansan mordisqueando la hierba atados con una suave lazada a uno de los viejos postes de roble que unen con oxidado alambre la linde de los condados de Walden, Co. y Casper, Wy. Los vaqueros los vigilan de reojo; el codo apoyado en un poste cercano, secando el sudor de la frente con la mano enfundada en un guante de piel beige que empuja suavemente el sombrero hacia la cabeza subiendo alejándose de las cejas, y cayendo, acompañado de un suspiro, hacia la nuca bronceada y polvorienta; tentando al agotamiento que empuja a reflexionar sobre la dureza de la vida en la solitaria montaña y a la vez sintiendo el alivio de disparar el pis a una verde pradera colorida con margaritas azules y amarillas. Abren la mirada levantando los parpados y las cejas acompañando el intenso cielo azul de Colorado, el sombreo hace sombra en el verde del prado y en ese relajo otean la majestuosidad de las cumbres ya lejanas de los Rockies encumbradas por Longs Peak y Mc Henry’s al fondo. En la altura de los Rockies permanece aún el frio rescoldo de las tormentas del largo invierno en los gélidos neveros que con certeza superarán este verano, evitando alcanzar las aguas de los ríos y pudiendo así continuar en las alturas un invierno tras otro sin desaparecer convirtiéndose en nieves perpetuas.
…….En Texas sigue haciendo calor y desafortunadamente al mirar no se ve más allá de los Rockies, sino la pared alicatada de azulejo cuadrado azul-verdoso del baño de la séptima planta de un edificio propiedad de una conocida compañía petrolera de Houston. Encastrados en el urinario; uno con una mano delante dentro del urinario y la otra con el codo apoyado encima del urinario como un poste sujetando la mejilla contra los nudillos; viste unos pantalones de cuadros grises, una camisa burdeos y calza unas botas de vaquero marrones de piel de “stillborn calf”, esos terneros que han muerto en el vientre de su madre durante el parto en algún rancho en Tulia o Abilene, Tx y que aún conservan la piel tan suave, tersa y blanda que es perfecta para calzarla en los pies como calcetines. Su compañero introduce la mano derecha dentro del meódromo y la otra mano le cuelga del pulgar encajado en el cinturón; lleva unos mocasines Tod’s y unos pantalones marrones con un cinturón marrón claro de cocodrilo y un polo de golf azul turquesa con el cabrio azul y rojo de la marca Chevron en el pecho y levanta la mirada perdida en el cielo azul del techo.
Por el modo amigable con el que charlan se entiende que no se conocen mucho más que de coincidir en el baño cada mañana, o las mañanas alternas de tan solo 48 semanas del año, pero por la conversación diría que llevan mucho tiempo trabajando en el mismo edificio y que han compartido ratos de urinario mirando las praderas maravillosas de los Rockies desde el bano del edificio de oficinas. Todo me hace pensar que sin duda, ambos conducen un “pick-up truck” Ford F-150 o incluso 250, tienen nacionalidad Tejana, portan algún arma y han visitado el Álamo; al menos tres de estas condiciones son imprescindibles pero no suficientes entre la especie humana para poder atreverse a considerarse uno mismo Tejano….
A veces pienso que los Tejanos son tan amables que aunque actúan como si se conociesen desde hace muchos años, probablemente no saben nada el uno del otro; o quizá todo lo contrario, llevan tantos años coincidiendo en el baño de la planta y son tan afables que conocen el uno del otro todas las anécdotas familiares, los negocios millonarios y las amantes con las que han compartido gran parte de su tiempo desde la primera meada juntos en 1988, cuando el edificio aún pertenecía a la General Motors. Si es así por supuesto han pasado juntos largos ratos bebiendo Budweiser con un grasiento sándwich de brisket con jalapeño en la mano acompañados por un partido de los Oilers de Houston en la tele de plasma de 82 pulgadas. Pensando esto dudo si cruzarme en su conversación en el tercer urinario o esperar un nuevo sitio más alejado fingiendo que voy a lavarme las manos. Finalmente me lavo las manos, empiezo a escuchar su pausada conversación a través del espejo y con curiosidad me entrometo en el urinario que les separa. Miro de reojo al tipo de la izquierda, levanto las cejas y tímidamente balbuceo…..
– what’sup……inmediatamente los dos con cierto temor se acercan un poquito más al urinario cerrando el hueco con desconfianza retomando la conversación……..
– Dud, my wif’ gave me a Smit’n’Wesson 45 Revalvr fir my 4thrd bird’de yestrde. I’ll change da’barrel with a magnes’um one fir…el otro le interrumpe.
– Purty nice man! Wif gave me a SigSaur Texas edition a coup’l yers ago for my 4frst bird’de, it has the starr engraved in the butt, sooo hot. I aw’ready have a Springfeld pistol and a Browning ra’fle to hunt in my waf’s gran’mothr ranch in Waomin’
– Oh man! Ain’t those guns fit tatanium barrl’s?
– They do, and tha muzzle throws a sweeter fird-whistl, bang- bang – el tipo emula el sonido del disparo levantando la mano izquierda y mirando al techo en el momento en el que se tira un sonoro pedo….le clavo un rayo azul con mirada de desprecio……
– I rathr prefer er’ fivteen’. 40bull’et clip, that’s tha shit-of-tha shit’man!!
– Aggg…tha er’ fivteen’ was used by that genius son of’aibitch that killed those childs yesterday in tha skool in Oregon. Se aleja y escupe en el urinario el beef jerky que llevaba un rato mascando.
– JR dude, You know what we gota do with that scum. Ther’s no nan’ellevn (911) to dial, ju gotta f’ukem up wiz another er’ fivteen. He wus packin’ four guns n’ two clips each…..gotta protect your fambly hell yesss….
– Ye, man. I now….this is all that damn black muppet we have in Washington. I coud easily take care of that bizness. Anyway, my mum bough my dad a nw barr’ll fir his 1890 Colt revalver,…..n’ oldie. She paid three grand fir that damn barr’ll. is purty diffclt to get those barrl’s, she bought it to an ool trapper….
Llego a la conclusión de que estos dos más que por el pis están aquí por la charla; igual que un español estaría en la cafetería por la charla más que por el expreso. En ese momento me doy cuenta de que yo ya estoy listo y decido pirarme en dirección al lavabo mientras sigo atendiendo su conversación; el que se llama JR vuelve a insistir……
– Es a good inves’tmnt fir a bigboy like that, 1890 has a fine great sound when spits those 38 bull’ets.
– You can allwys sel’em for mor, dice el otro mientras sacude el brazo. Zzzzzzziiiiip, se sube la portañuela, escupe, se vuelve hacia mí y se para colocándose la hebilla del cinturón mirándose al espejo mientras espera que le ceda el lavabo. Yo sigo lavándome las manos mirándoles en el espejo y pienso: este se gringo bobo se podía haber pellizcado la churra con la portañuela y al menos nos habríamos tronchado de risa un rato como remate a la conversación.
Cruzo el pasillo hacia la cocina donde siempre hay cajas y cajas de donuts, kolaches, cupcakes, bagels y palomitas. En América no está del todo bien beber a la hora de la comida como en Europa no estaría bien visto tener una conversación de armas en el baño. Tampoco está bien visto decirle a tu compañera de la oficina lo guapa que esta con ese nuevo peinado mientras te comes un donut y bebes café. Aquí te regalan palomitas y donuts en vez de botellas de vino por navidad, puedes ponerte como un mamut de gordo comiendo bagels pero no comentar sobre la pantagruélica belleza de tu compañera igual que no debes beber Chardonnay en la comida y fumarte un cigarrillo después, pero no hay problema en dejar el coche aparcado en el edificio de la oficina con un revolver del 38 en la guantera. Eso sí, que no se te ocurra meter el pistolón en la oficina porque pierdes tu trabajo en una cruel ráfaga del jefe de recursos humanos.
Cuando llegué aquí por vez primera pensé que todo es al revés, incluso de locos, luego me he ido dando cuenta de que es al revés dependiendo de los ojos con los que se mire y sigue siendo de locos aunque pretenda entenderlo desde otra perspectiva. Con el tiempo creo empezar a pensar que no es del derecho ni del revés, sino de un modo totalmente diferente y en ocasiones desconocido que no se si algún día llegare a comprender pero que sin duda puede comprenderse.
Vuelvo a mi mesa después de preparar otro café, busco el icono de google y tecleo: elpais.com. Ojeo las noticias, arrastro el cursor y veo: “Rompesuelas ya es historia”, muerto en las vegas de Tordesillas, desangrado y ensartado en la lanza de un chico Leonés de 21 años apodado “Cachobo”…..creo que a este le ha puesto el mote uno de mi pueblo diciendo: “caaacho-boobo”!! Parece que no ha cambiado mucho la cosa en el duelo hombre-animal en los últimos 5,000 años en la Península Iberica……continuo dudando sobre donde está el derecho y donde el revés, puede ser incomprensible pero lo cierto es que no todo es al revés, no siempre es divertido y muchas veces si es una locura.
En America vivimos 318 millones de personas. Sorprendentemente solo tenemos que registrar algunas de nuestras armas; los rifles cortos, las escopetas, las granadas y ametralladoras. Hay registradas unos 3.1 millones de armas. De acuerdo al Small Arms Survey de Ginebra – la fuente más fiable de información pública sobre armas – tenemos 270 millones de armas, esto supone que 89 de cada 100 personas porta un arma. Saber esto me da mucha tranquilidad si viviese en el territorio Grizzly de Montana. La realidad es que más o menos el 30% porta armas; unos no tienen ninguna, otros tienen 13 y otros creen que todos deberíamos tener muchas más; incluso un candidato a la presidencia ha dicho recientemente que si él hubiese tenido armas habría terminado el tiroteo del Oregón en un momento o que si los judíos hubiesen estado armados el holocausto podría haberse evitado. Entonces podríamos haberlo evitado! Haberlo dicho antes. Eso creo que forma parte lo que está al revés, no es divertido y es parte de la locura, igual que lo de Cachobo pero desde otra perspectiva. Afortunadamente cada día hay menos armas. Y me doy cuenta una vez más que esto es una de esas cosas que entiendo pero aun no consigo comprender.